Mercedes Araujo, por Ana Quiroga Larrieu

“El destino de cada uno es el destino común” La prosa de Araujo despliega una historia de traiciones y amores trágicos, desde una narrativa que juega con las reglas del lenguaje y construye un mundo de profunda unidad entre el paisaje desértico y los seres que lo habitan. Conversamos con esta autora mendocina sobre suSigue leyendo «Mercedes Araujo, por Ana Quiroga Larrieu»

Yo también «Nací en verano»

Adriana Morán Sarmiento. Yo también nací en verano. En un verano eterno, en el Caribe todos los días son verano. También tengo recuerdos como postales, pequeñas historias que vienen a mi mente como cortos cinematográficos en película súper 8, desgastada y sepia. Un familiar ausente físicamente pero que aún llena cada espacio de la memoria,Sigue leyendo «Yo también «Nací en verano»»

Octavio Armand

El denario Tomo un café con Septimio Severo en la Pastelería Danubio, acá en Santa Rosa de Lima. Nacido en el 146 d.C. y emperador entre el 193 y el 211, fecha de su muerte, probablemente por envenenamiento; sucesor de Cómodo y Pertinax, ambos asesinados; padre de Caracalla y Geta, también asesinados — Geta por su propio hermanoSigue leyendo «Octavio Armand»

Norberto José Olivar

Del miedo y otros demonios(Brevísimo zapping por ciertos autores) Hobbes escribió una frase que suena hoy a letanía: «el día que yo nací, mi madre parió dos gemelos: yo y mi miedo». De modo que uno piensa que el miedo es natural. Y lo es. Acaso nuestro más afinado dispositivo de sobrevivencia. Por eso SpinozaSigue leyendo «Norberto José Olivar»

Jacobo Cardona Echeverri

Azul, óxido naranja “El Departamento de Seguridad de la Patria advierte que la clave de alerta terrorista en este momento es… anaranjada”.Anuncio emitido regularmente en algunos aeropuertos americanos. Los calzoncillos de Esperanza huelen a frambuesa y a Marlboro. Son de dos colores: rojos y azules. Los azules son casi negros. A Esperanza le parecen muySigue leyendo «Jacobo Cardona Echeverri»

Nicolás Correa

Un poema de Virgencita de los muertos IV. ayer tuve miedotu lengua vergajo muertoestuviera repitiendo las mismas cosasporque se lee en tu cuerpode miedo a mataren vez de pelearvas a correr caída único silenciono poder oír lo que decísel olvido el temor joven entre las viejasvieja entre las muertaslos chicos correnaprendiendo a caminar el infiernoSigue leyendo «Nicolás Correa»

Valeria de Vito

Tres poemas CAÑO DE ESCAPE No puedo tomar un aviónsufro de espasmos en el vuelo;sufro de dios en la religión yen la estacióndel ruido al tren. Pero puedo escucharsoplar al vientosu silbido divino quehurga en el polencuando decido sertransparente en mi espacio. Dibujar contornos de aire,vaciar de hielo el agua hirviente oen la desesperación, amanecer.Sigue leyendo «Valeria de Vito»

Aixa Rava, por Lucía Vargas

“Cuando el poema sale es como un rayo” Aixa Rava es correctora científico-literaria, profesora en Letras y escritora. Oriunda del sur de Argentina,  llegó a Buenos Aires hace apenas dos años. Recientemente, sacó a la luz su primer poemario: Barda, a través del sello editorial Buenos Aires Poetry. Libro que, supe después, fue el resultado de muchoSigue leyendo «Aixa Rava, por Lucía Vargas»

Antonio López Ortega, por Adriana Morán Sarmiento

El libro es nuestra más íngrima dosis de felicidad En momentos críticos, la cultura –le creatividad- sale a flote.  Esta es una afirmación que se ha repetido por años y cientos ejemplos en todo el mundo lo comprueban. Es así como Venezuela, país de actual crisis económica  y política, apuesta por un nuevo encuentro literario:Sigue leyendo «Antonio López Ortega, por Adriana Morán Sarmiento»

Alejandra Laurencich, por Lucía Vargas

Más se vacía uno, más se llena 8 de Octubre de 2014. Es una tarde húmeda en la ciudad de Buenos Aires. Tomo el tren rumbo a Vicente López. Cae el sol a eso de las 6 cuando llego a casa de Alejandra. Me recibe Brit, su perro. Entro y lo primero que miro esSigue leyendo «Alejandra Laurencich, por Lucía Vargas»

Ednodio Quintero

Los dioses Enclavada en lo alto de la montaña, protegida por riscos, fosos, farallones, la ciudad, prácticamente aislada del mundo exterior, se bastaba a sí misma y consumía su espíritu en el ejercicio de una religiosidad exacerbada. Mendigos, charlatanes y saltimbanquis, farsantes, predicadores y traficantes de ídolos, asolaban las calles empinadas y los callejones sombríosSigue leyendo «Ednodio Quintero»

Solange Rodríguez Pappe

Pequeñas mujercitas Mientras llenaba cajas y cajas con basura sacada de la casa de mis padres, vi a la primera mujercita correr hasta el sofá y escabullirse bajo sus patas con un grito de alegría eufórica. Tampoco es que me sorprendiera tanto topármela. Ser hija de una pareja de acumuladores que durante toda su vidaSigue leyendo «Solange Rodríguez Pappe»