La vida de Frederick Douglass narrada por él mismo

“Ahora, si le enseñas a leer a este negro, no habrá forma de mantenerlo encerrado aquí. Ya nunca más será apto para servir como esclavo. Se volverá inmanejable enseguida y carecerá de valor alguno para su patrón. En cuanto a él mismo, no le hará ningún bien, sino un enorme mal. Lo hará triste e infeliz”.

Esta obra es el relato de una liberación: Narración de la vida de Frederick Douglass, un esclavo americano, escrita por él mismo; publicado por la editorial chilena La Pollera.

Frederick Douglass nació aproximadamente en 1818. Nunca supo realmente su edad, porque el primer paso para quebrar a un ser humano era romper sus vínculos afectivos. Fue, como tantos otros, arrancado de los brazos de su madre y destinado a trabajar, en condiciones miserables, en una hacienda del sur de los Estados Unidos. 

Su relato, además de exponer la violencia del hombre blanco, evidencia la cárcel moral construida para enceguecer a los esclavos: los dogmas religiosos que justificaban esa forma de vida impuesta a latigazos. Se lee en el texto: “La religión es justificadora de la barbarie más asombrosa, una santificadora de los fraudes más odiosos y un oscuro refugio donde hallan protección las acciones más infernales, tenebrosas, viles y groseras de los dueños de esclavos”.

Si se conoce su historia es porque Frederick Douglass escapó, aprendió a leer y su conciencia se expandió a través de la literatura. Para poder liberar su cuerpo, tuvo antes que liberar su mente; y la narración de su vida es el testimonio de esa progresión. 

“En estos tiempos, la más leve manifestación de humanidad hacia una persona de color se denunciaba como abolicionismo, y quien recibiera el calificativo de abolicionista se exponía a terribles peligros”.

Douglas fue un reformador social estadounidense, orador, escritor y estadista. Después de escapar de la esclavitud en Maryland, se convirtió en un líder nacional del movimiento abolicionista en Massachusetts y Nueva York, por su claridad en los argumentos contra los propietarios de esclavos, reivindicando la capacidad intelectual de éstos para ser ciudadanos estadounidenses independientes.

En su época, resultaba difícil creer que un gran orador hubiera sido esclavo. Hoy, es historia en este libro.

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