Poemas de Rafael Cadenas

Con esta selección de poemas y anotaciones, celebramos la entrega del Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes, el mayor galardón de las letras en español, al poeta, ensayista y profesor universitario venezolano Rafael Cadenas.

Sola,
insegura,
apremiante
palabra,
casa sin atavíos.

Para ella desearía
la fuerza
de los árboles.

*

He huido. Proclamo mi fuga, héroes generosos, pero estoy aquí. En realidad nadie puede huir. Tú y yo sentenciados a glorificar viejas heridas y a devolver a las aguas nuestro cadáver diario. Verdaderamente permanecemos. Nadie puede escapar. Todos se queman sobre el fuego de sus perplejidades y sus incoherencias. Hay que aceptar el hierro candente del nacimiento como la orilla de donde no partimos. Hemos de quedarnos en este círculo que se abre en la mañana y se cierra en la noche, devorando con fauces volcánicas nuestros espejos. Y no basta llegar al río y decir: “regrésame el hacha de oro con que regaló mi aya los días de púrpura” y esperar en los márgenes loados, ni prodigar nuestras inspiraciones a la niebla, ni cerrar como un cofre, en alianza con la noche, los inconfesables raptos, como se clausura un día o un párpado. Imposible fugarse. Somos prisioneros de mirada amorosa o desafiante, pero aherrojados por días color de merluza y nuestra incapacidad para nombrar. La muerte es una nebulosa de donde regresamos para visitar nuestras posesiones. El sueño no existe. Sólo hay este hueco que dejamos al movernos que ensanchándolo o reduciéndolo otro lo ocupe. Sin embargo, hablamos.

*

IMAGO

Cuando un rostro se vuelve amenazante, lo desdibujo pacientemente.
Empiezo por sus líneas, después me dedico a las sombras y dejo para el final sus sutiles celadas. Sólo trato de desarmar la figura.
Hay que impedir que mire desde su centro dinámico, quitarle ese halo de imán que desquicia, volverlo una mancha.
De noche practico esta cautela. Me acerco al rostro, recuerdo todos los incidentes, tomo un trapo húmedo, ordinario, maligno con el que deshago suavemente el dibujo.
Cuando el cielo vuelve a ser blanco ya no queda nada.
En realidad no destruyo el rostro; lo suavizo y me pliego. Aprendo a convivir con él.
Es el recurso basto de quien exagera todas las líneas.
No es un trabajo fácil. Requiere un gran desasimiento. El apego, el apego es el enemigo. Con sus gomas alocadas da qué hacer. Produce anexiones, pueriles violencias, enrarecimientos del aire.
Uso un procedimiento rudimentario, el que está a mi alcance, pues soy tosco.
Tuve que idear este método, extraño a mi ser, en una difícil época. Fue al término de una crisis.
Acababa de dejar la cáscara. La imaginación se había agotado. Sólo quedaban los objetos, los firmes objetos.

*

Estas líneas
no son poemas.

Respiraderos…

*

El viaje
era un modo de oír.
Yendo y viniendo
entre idiomas
la mano buscaba
segura
el trazo real
lejos de las ruinas
de la época,
la sobria caligrafía
que rebasa el lamento.

Letras
en el centro del miedo
para llevarnos más allá.


tan terrestre
supiste pronto
que nadie te esperaría
en ninguna estación,
en ningún muelle,
en ningún terminal.
Todo,
en aras
del poema.

Ellas
no permanecían.

Todo
lo quisiste efímero.

Vidas de tránsito
y sílabas que arden.

Todo
una vez, sólo una vez
-lo dijiste.

Trabajada austeridad,
nunca el derroche de los vocablos
relucientes
a los que una boca irreal
se obliga.
Lo tuyo
era resonar
después, siempre después
como poderosa demanda.

*

Los libros se forman solos. Van haciéndose al hilo de los días como una historia. Nunca me he propuesto “escribir un libro”. Ellos nacen, como mis palabras, en el vivir cotidiano. Mi reflexión es fragmentaria. Los “poemas” son momentos. Anotaciones.

*

SIN CANON

Vives
dejándote ir.
Has cedido tanto terreno
que no te sientes.
Buscas en el ayer
tu viejo diseño
y no puedes recuperar
ni lo cambiarías por el ahora
donde te plantas
ajeno.

*

RAFAEL CADENAS (Venezuela, 1930) es un poeta, ensayista y profesor universitario venezolano con una vasta obra literaria que comienza en 1946. Suele vincularse su estilo con el pensamiento filosófico y se lo compara con autores como Hölderlin, Rilke y Gorostiza. El lector puede encontrarse con un universo mágico, lleno de matices y capaz de transportarle a otro espacio, para reflexionar sobre las cosas más relevantes de la vida y la crítica social.(La poeteca)

Su obra, fue galardonada con el Premio Nacional de Literatura, Mención Poesía por su obra total, 1986; Beca Guggenheim, 1986; Premio Arturo de Asturias de las letras, 1992 ; Premio Internacional de Poesía «Juan Antonio Pérez Bonalde», 2001; Premio FIL de las Lenguas Romances de Guadalajara, 2012; Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca, 2015; Premio Reina Sofia de Poesía Iberoamericana, entre otros.

Foto: Lisbeth Salas (Parque del Retiro, Madrid)

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