Miguel Sardegna

7 cuentos japoneses esenciales

1
En el bosque, de Ryūnosuke Akutagawa

Varias personas envueltas en una violación y asesinato dan su versión de los hechos ante un tribunal. La eficacia del relato se apoya en la multiplicidad de los puntos de vista: cada uno de los involucrados cuenta su propia versión de los hechos, su propia versión de la “realidad”. Y esa realidad, ya se sabe, suele ser contradictoria. Impresiona, sobre todo, el último testigo convocado. No digo más, les dejo el placer de descubrirlo a ustedes.

En 1950, Akira Kurosawa se llevó el Oscar a la mejor película extranjera con Rashomon, que fundía dos cuentos de Akutagawa: este mismo, “En el bosque”, y “Rashomon”. Quizás hago un poco de trampa entonces, y no esté recomendando un cuento solo, sino dos.

2
La oruga, Edogawa Rampo

“La oruga” padeció la censura y es quizás el alegato más fuerte en contra de la guerra que vamos a leer en nuestra vida.

El teniente Sunaga es herido en batalla y el único modo de salvarle la vida es amputarle las cuatro extremidades. En el proceso, también queda sordo y mudo. Vuelve a casa condecorado héroe. El único modo que tiene de comunicarse con su mujer, que dejó para ir al frente, es darle cabezazos al suelo. Su vida se asemeja a la de una oruga. Así comienza la historia, conté solo el punto de partida.

3
Tiempo, Riichi Yokomitsu

Yokomitsu es un autor esencial dentro del panorama de la literatura clásica, y sin embargo es un desconocido fuera de Japón. El propio Kawabata lo admiraba, lo reverenciaba como se reverencia a un maestro.

En “Tiempo”, un grupo de artistas itinerantes deben fugarse de un hotel porque no tienen con qué pagar la cuenta. La imagen del dueño los persigue como una sombra mientras emprenden esa fuga, que tiene algo de Kafka y de budismo. Y de Kawabata también, claro, porque la peregrinación por la montaña y el uso de imágenes sensoriales traen el mismo perfume que La bailarina de Izu y varias de las Historias en la palma de la mano.

4
En construcción, Mori Ōgai

Relata el breve encuentro en un restaurant de Tokio de un hombre japonés y una mujer alemana. Enseguida se nota que fueron amantes en el pasado, mientras él vivía en Alemania. El reencuentro es bajo condiciones totalmente diferentes. El hotel está siendo reconstruido según las nuevas costumbres. Hay sillas y mesas occidentales, y también tapias de madera, ruidos y golpes de martillo y de herramientas. El hotel todavía no pertenece por completo al occidente que pretende imitar, pero tampoco pertenece más al Oriente que fue. Japón está en construcción, y se presenta como una extraña mezcla de dos civilizaciones bien diferentes, que han sido combinadas y puestas en relación de manera artificial, del mismo modo que sucede con esa extraña pareja en la que no se percibe ya ningún vínculo. 

5
El signo de los tiempos, Sakunosuke Oda

La ciudad de Osaka aparece atravesada por la guerra, con escasez de alimentos y el surgimiento de un mercado negro. Geishas, vagabundos y comerciantes recorren sus calles, sobreviviendo a su manera. Odasaku (porque así lo llamaban sus amigos a Oda, y muy pronto nosotros también vamos a querer ser amigos de Oda) aprovecha para hablar de la literatura de su tiempo, de la propia y de la ajena. De ese monstruo enorme que era la censura, que tantas veces lo persiguió y lo alcanzó. El deber de un escritor, al fin de cuentas, es rendirle cuentas únicamente a sus propios fantasmas interiores, y escribir lo que debe escribir.

6
Experto en funerales, Yasunari Kawabata

Desde muy temprano Kawabata fue perdiendo uno a uno a todos los miembros de su familia. Varias veces escribió que se sentía un huérfano. En el relato “Experto en funerales”, Kawabata recuerda unas vacaciones de verano en las que debió asistir a tres funerales en menos de un mes. En todos estos casos, el vínculo con el muerto era muy lejano, ni siquiera estaba seguro de haberlos conocido en vida, y sin embargo resulta cálido cada vez que ofrece condolencias, mueve a la compasión y al recogimiento.

En este punto no puedo evitar recordar sus palabras en el funeral de su amigo Riichi Yokomitsu. Son dolorosamente emotivas.

7
Patriotismo, Yukio Mishima

Allí donde Kawabata prefiere silencio y ausencia, el poder de lo evocado y lo sugerente, Mishima en cambio se frota las manos y opta por la mayor crudeza. En “Patriotismo”, presenta el relato de un seppuku, el suicidio ritual, con el mayor realismo posible. En esa escena de muerte se juega el estilo literario de Mishima. Hay asco y repulsión. Pero junto con las arcadas del teniente Takeyama, la baba y las vísceras escapando de su estómago, hay también auténticas muestras de dignidad y de honor.

Un dato adicional: en 1960 el propio Mishima dirigió y protagonizó un cortometraje de treinta minutos basado en este cuento. Impresiona ver a Mishima cometiendo seppuku de mentira, sabiendo que después esa escena escapó de la ficción.

Ojalá este listado abra alguna puerta desconocida y los acerque a autores que todavía no leyeron. Noto ahora con un poco de espanto, poniendo el punto final en este catálogo, que dejé afuera demasiados cuentos valiosos. ¿Cómo elegir un solo cuento de Kawabata? ¿Cómo quedarnos con una sola de las obsesiones de Mishima? No me explico del todo por qué elegí estos cuentos y no otros, con iguales méritos y belleza. Y noto también algo todavía más perturbador: hay otros autores que también deberían estar acá. Quizás se pueda hacer otro listado, con otros siete autores, el verano que viene.

MIGUEL SARDEGNA nació en 1978 en Buenos Aires. Es abogado, docente universitario y jugador de ajedrez. Publicó el libro de cuentos Horario de oficina, en la colección Exposición de la actual narrativa rioplatense y Hojas que caen sobre otras hojas, en la editorial Conejos. Ese libro obtuvo el Primer Premio Municipal Ciudad de Buenos Aires en la categoría libro de cuentos inédito, bienio 2010-2011. Sufrió los cambios naturales que le imprime el paso del tiempo antes de ser publicado por Conejos en 2017. Su novela Los años tristes de Kawabata obtuvo la Primera Mención en el Premio Clarín de Novela 2016.

Revista Muu+
Febrero 2020

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