Sus majestades del rock

Adriana Morán Sarmiento

 

Me gustaban poco los musicales hasta que vi Singing in the rain, esa pieza de arte dirigida en 1952 por Gene Nelly y Stanley Donen, en la que tres bailarines y cantantes tratan de abrirse paso en Hollywood con la llegada del sonido al cine.

En los 50 era más importante la destreza del canto y el baile, y las exuberantes escenografías y coloridos vestuarios, que la trama. Sin embargo, Singing… describe de buena manera lo que el sonido significó para Hollywood. La nueva tecnología brindó nuevas maneras de mostrar y conquistar al mundo. Bien lo sabía John Cage cuando grabó los ruidos de la ciudad industrial con cintas de celuloide.

Era de esperarse que la primera película proyectada con sonido fuera un musical: The Jazz Singer, en 1927. El público se aglomeró en las salas, no para ver una buena historia, sino por la expectativa de escuchar la voz de sus actores.

Sirva esta introducción para comentar –y recomendar– tres películas de los últimos dos años que, si bien no son estrictamente musicales, tienen que ver con música, y con un género que sí me apasiona: la biografía.

Musicalmente magistral es Bohemian Rhapsody (2018). Bryan Singer comenzó a dirigirla hasta que fue despedido por supuestas faltas injustificadas y problemas en el set, aunque al parecer, lo que realmente hizo peso en la decisión fueron acusaciones de violación que luego se hicieron públicas. Entonces Dexter Fletcher asumió el cargo de director. El guitarrista Brian May fue el productor.

La actuación de Rami Malek es impecable, y los parecidos de los músicos actores con los reales, también. La vida de Freddie Mercury es el hilo conductor de la historia que hace apología a la amistad y a vivir el presente, aquí y ahora, ahí radica su magia. ¿Quién no ha coreado eufórico We are the champions?

Bohemian Rhapsody ganó cuatro Óscars, dos Globos de Oro y dos BAFTA. Tiene un final perfecto: la participación de Queen en Live Aid, el 13 de julio de 1985. Recuerdo haber visto el recital varias veces por el canal Mtv. Recuerdo también que me hice fan de Bob Geldof, protagonista de The Wall, de Pink floyd, que luego del trauma que le produjo la película creó la fundación «Band Aid Trust» y los conciertos Live Aid para beneficencia.

También dirigida por Dexter Fletcher, exuberante y colorida como su principal personaje, es Rocketman (2019). Los trajes de Elton John lucen a la medida en Taron Egerton, músico y actor británico que ya había participado en un musical: Sing (2016), el animado donde interpreta a un joven gorila que canta canciones de Elton John. Y sí, todo está conectado alrededor de Rocketman.

La película se enfoca principalmente en la relación del cantante con el compositor Bernie Taupin, quienes todavía mantienen amistad. Se dice que la participación disimulada de Elton John impidió que no se trataran a profundidad los temas más complejos: las drogas y el sexo. Su esposo David Furnish es el productor de la cinta.

Elton John había dicho alguna vez que Billy Elliot era una de sus películas favoritas, que su vida se parecía a la del pequeño bailarín de Durham. Casi veinte años después, el guionista de Billy Elliot, Lee Hall, escribe Rocketman. Otro dato interesante es que el actor que interpreta a Bernie es Jamie Bell, sí, el pequeño Billy.

Un elemento común –y trillado– en ambas biografías es la participación de un maléfico mánager que quiere quedarse con la fortuna del cantante. Si bien nuestro héroe musical sale al paso de tan enfermiza relación, estos personajes se quedan con gran parte de las regalías. Los actores que interpretan a estos representantes me parecen insípidos. En Bohemian Rahpsody, el mánager Paul Prenter es interpretado por el irlandés Allen Leech (Downton Abbey, The Imitation Game), mientras que en Rockteman, el personaje malo de John Reid, lo interpreta Richard Madden (Game of Thrones, Bodyguard). Ambos personajes, despreciables; los actores, desabridos. 

Es lugar común que las biografías de músicos estén llenas de clichés y no se profundice en los conflictos personales; pero ¿acaso no es eso lo que queremos los fans? ¿Perpetuar nuestros héroes y cantar sus canciones? ¿Hacer con sus canciones la banda sonora de nuestras vidas? Las desgracias las leímos en la prensa.

Creo que este es el mensaje de Yesterday (2019), la tercera película de esta lista. Danny Boyle, el genio detrás de Trainspotting, Slumdog Millionaire y 127 horas, dirige una historia maravillosa basada en el guión de Richard Curtis (Love Actually, Notting Hill, El diario de Bridget Jones). De esta colaboración resulta una película fresca, divertida y nostálgica protagonizada por Himesh Patel y Lily James (Downton Abbey, The Guernsey Literary and Potato Peel Pie Society).

Jack Malik es un cantante y compositor lejos del triunfo, a pesar de los esfuerzos que hace Ellie, su mánager y amiga de la infancia. Una noche ocurre un apagón en todo el mundo, Jack tiene un accidente y queda inconsciente. Al retomar su rutina, en una reunión con amigos canta Yesterday y descubre que nadie conoce la canción, ni a los Beatles, la banda no aparece en Google, nunca existió, tampoco los cuatro músicos de Abby Road. Jack asume las canciones como suyas y se hace famoso.

Las canciones más conocidas de la banda se escuchan a lo largo de la película, pero en la voz de Patel, que lo hace muy bien.

Yesterday tiene varias sorpresas plausibles: la aparición de Ed Sheeran haciendo de él mismo, o la revelación de Patel como actor y cantante. También el hecho de que son dos personajes secundarios los que dan el verdadero sentido a la película: la beatlemanía sigue siendo una religión con feligreses en todo el mundo. No importa cuántos apagones, tragedias o pandemias sufra el mundo. Es una banda inmortal.

Sabemos que la música es el arte universal por excelencia, conocemos su poder sanador. También sabemos que Gran Bretaña es cuna de inmortales: “el país de Shakespeare, Churchill, los Beatles, Sean Connery, Harry Potter… el pie derecho de David Beckham, y el pie izquierdo también”, parafraseando a Hugh Grant en Love Actually. También lo es de Freddie Mercury y Queen, Elton John y, sobre todo, de buenas películas. Reverencia a sus majestades.

***

Adriana Morán Sarmiento. Publicó Yo soy el mensaje. Ensayos de gestión cultural (UNICA, 2009); Buenos Aires, la otra ciudad. Una mirada del extranjero en tránsito (Edición independiente, Buenos Aires, 2009) y Crónicas repetidas (Exposición de la actual narrativa rioplatense, 2014).
Dirige La Vaca Mariposa Libros y Revista Muu+ Artes y Letras.

 

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