El clan editorial

Entrevista a Mariana Alonso, directora de También el caracol

Por: Adriana Morán Sarmiento

“Me gusta pensar que somos un clan samurái que lucha por expandir el territorio que ocupa la literatura japonesa traducida al castellano”. También el caracol, la nueva -y prometedora- editorial de Mariana Alonso apuesta por traducciones directas del japonés para un lector argentino y latinoamericano. “Si acaso hay un escritor japonés con el que nos identificamos, es con Masaoka Shiki. A él le debemos el nombre de nuestra editorial. Y Shiki era de familia samurái, por cierto”.

También el caracol, que comenzó a dar sus frutos el año pasado, está conformada por Mariana Alonso, como directora editorial; Miguel Sardegna, en la dirección de la colección “Bosque de bambú” de literatura japonesa, y Sofía Varacalli, a cargo del diseño y la fotografía.

- ¿Cuál es el plus de este clan en el panorama editorial porteño?

- En cuanto a la literatura japonesa, creo que todas nuestras lecturas de años, que se han ido expandiendo más allá de los autores más emblemáticos, nos dan una muy buena base para proponer nuevas lecturas. Pero el plus de nuestra editorial ya se irá haciendo palpable a través de nuestro catálogo y de la voz que adquiera También el caracol a través de los libros que publique.

- Se habla de un boom de literatura japonesa, “una fascinación”, entre las editoriales más pequeñas e independientes ¿cuál es tu opinión al respecto?

-Creo que también hay una fascinación entre los lectores. Bienvenida esa fascinación, y bienvenida la fascinación de las editoriales, pequeñas o grandes, que están interesadas en responder a ese interés lector. Tenemos tantos escritores japoneses por descubrir, clásicos y contemporáneos. Cuantas más editoriales se interesen por la literatura japonesa, más podremos leer.

-También el caracol publica por primera vez en castellano a Riichi Yokomitsu, compañero de Kawabata que fue considerado como un dios de la literatura, pero sin traducción al español ¿Cómo llegaron a él?

-Llegamos a Riichi Yokomitsu hace varios años, preparando una clase sobre Kawabata para un curso de literatura japonesa que dábamos en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA. La clase no estaba dedicada a Yokomitsu, tampoco lo conocíamos tanto en ese tiempo, porque no existían traducciones al castellano. Llegamos a él a través de fuentes secundarias, que señalaban su importancia en la creación de la escuela de las nuevas sensaciones, de la que el propio Kawabata formó parte. Una suerte de vanguardia japonesa en sintonía con las vanguardias que se estaban produciendo en toda Europa. La particularidad que tuvo en Japón fue la influencia del cine, con sus técnicas narrativas y visuales. Desde entonces, Yokomitsu forma parte de nuestro universo personal y secreto de autores preferidos. Es un universo bastante poblado y dinámico, que por fin podemos empezar a compartir.

-Es una gran apuesta entonces…

-Cuando decidimos lanzar También el caracol, no tardamos nada en elegirlo a Yokomitsu para inaugurar la colección japonesa. Lo leímos intensamente este tiempo. Me bastó leer el primer párrafo de “Máquina” (Kikai) para saber que él debía ser nuestro primer autor. Y con cada cuento que leía más me entusiasmaba traducirlo. En La primavera llegó en un carro tirado por caballos, que ya estará disponible desde mediados de marzo, incluimos cuentos de varias etapas de su producción literaria, muy distintos unos de otros. Cada una de las personas involucradas en el proyecto –Miguel Sardegna, Sofía Varacalli, las traductoras y yo– tenemos nuestro preferido. Me gusta eso: que cada uno de los cuentos que elegimos tenga su propia fuerza.

Además de literatura japonesa, También el caracol tiene una colección de narrativa argentina contemporánea, con un primer título publicado: Monoblock, una novela de Karina Sacerdote “muy fuerte y actual, y hermosamente escrita”; y una colección de Miniaturas que se destaca más por el formato y el concepto de diseño que por el tipo de contenido. Afuera y yo, un libro de pictopoemas, con dibujos de Lorena Gómez, de ejemplares numerados y encuadernados a mano, fue la primera publicación. “Nos interesa participar en la difusión de la literatura argentina, ser parte del fantástico mundo de editoriales independientes donde creo que se encuentra en ebullición lo mejor de la literatura contemporánea”, destaca Mariana, la directora de este clan.

 

Leé Máquina, un cuento de La primavera llegó en un carro tirado por caballos, de Riichi Yokomitsu, haciendo click aquí.

 

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