Diario de viajes

Lucía Vargas

Retiro, Buenos Aires, Capital Federal. 16 de noviembre de 2015. 



Me bajo del bus, llego a Córdoba capital y me instalo en lo de Mauri, mi mejor amigo. Él no cree en el poder de las energías y me mira escéptico cuando le pregunto cuántas posibilidades hay de que me toque viajar junto a un chico de filosofía. Se ríe, me gusta verlo reír y le insisto:

- ¿Cuántas eh?


Anoche conocí a Rodrigo. Estudiante de la UBA, Chileno (de Santiago), alto y delgado, blanco y rubio como una espiga de trigo al sol. 



Empecé hablándole después de una secuencia de evasiones mutuas con música y lecturas. Dos horas después, ya para la mitad de nuestra charla, supe que él esperaba que me comunicara y sentí la importancia de presentir el dialogo necesario. 


Acercándonos a la madrugada, con la gente dormida alrededor, pude leerle un poema y verle los ojos de otra manera. Es que Rodrigo tiene el parpado caído, la mirada algo rasgada, de un color marrón suave. Igual a los ojos de Federico. 


Y quise callarme, quise aprender a guardarme cosas a partir de ese momento, pero no pude.



- Te miro y lo veo, le dije. Y realmente, sentí como si él volviera: como si nunca hubiese hecho llegar la muerte o como si hubiese decidido volver en Rodrigo justo en ese momento, para recordarme todo lo que intentó transmitirme y que no pude aceptar en ese entonces.



Porque esa es la palabra, la pienso al escribirla, aceptar. Permitir que las enseñanzas de un otro tan diferente a uno te lleguen y puedas tomar ese regalo.


Cuando lo conocí, Fede era, como todo chico de diecisiete, un rebelde. Un adolescente con ganas de probar siempre, desafiando el orden de las cosas. Nos encontramos a esa edad: yo tan estructurada y tan confundida. Mi única certeza era lo que no quería. Él, tan lleno de energía, de pasión, de violencia autodestructiva. Puro fuego que en esos ojos ajenos, en los ojos de un extraño, volvió a aparecer. Iluminando la noche, así, cortando el viaje como una tijera inaugural. 



Acá empieza eso que no aceptaste, acá llega esta forma de la vida que te negaste a ver antes, acá te enfrentás a la pasión de ser, al encuentro con tu violencia, con tus pulsiones, con tus verdades. Hacete cargo.



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Córdoba, Argentina. 17 de Noviembre de 2015.



Después de las empanadas y las cervezas, decidimos irnos a fumar a la terraza. Dana me ve acostada en el suelo mirando el cielo cargado de lluvia, a punto de explotar. Elije tirarse también, estira las piernas y me ofrece recostarme sobre ella. Formamos un ángulo perfecto. Prende el primer cigarrillo y lo siento igual a un mate, una ceremonia del compartir. La saliva, el tiempo, el amor, el tacto. Mauri pone sin querer una canción que, igual al primer trueno que inicia la lluvia, lleva a Dana al ojo de la tormenta. Ella se levanta y se pierde dentro de la casa. Después de un buen rato, entro. Ella abre justo la puerta del baño. No le doy tiempo: la intercepto en el abrazo que no me pide. Nos prendemos como la luz del relámpago al cielo. Nos prendemos a nosotras, a la vida que nos atraviesa, a los años de amistad hermanada. Nos prendemos a la posibilidad que nos brindamos al estar aquí, ahora. 


Hay amigos que no se eligen, y yo a ella no quise elegirla por mucho tiempo. Pero las cosas fueron demostrando que muchos de los que había elegido se habían quedado en el camino, mientras que ella, firme, entera, seguía a la par.


Hoy la veo ser toda, la veo ser fuerza y fragilidad. Nos enseñamos en este encuentro, como en todos. Nos permitimos atravesar juntas el diluvio como elegimos: compartiendo como hermanas.
Al rato volvemos a la terraza, las nubes se disipan. Mauri viene trayendo la última cerveza del freezer y hace rato que suena otra canción de fondo.



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LUCÍA VARGAS nació en Buenos Aires pero creció en Santa Cruz, tierra patagónica. Es Licenciada y profesora en Letras, actualmente mochilea por Latinoamérica hace ya diez meses y planea hacerlo por mucho tiempo más. Éste es el inicio de su libro (o diario de viajes) titulado Todo el tiempo nuevo, que saldrá publicado en Bogotá por Tyrannus Melancholicus Taller a fines de octubre de 2016 y que llegará a Argentina en noviembre.

Foto de Elda Caridad
eldafotografia.blogspot.com.ar


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