Un huésped en casa: Jan Skácel

“Memorias de una traducción” de Teresa Amy

A Jan Skácel (1922-1989) se le ha llamado el príncipe de la poesía checa y también el poeta del silencio. Milan Kundera dijo que parecía como tallado de piedra.

Ya en su libro anterior, “Extenso”, (editorial Calcomanía, 2011), Mary Eliana García Calderón demostró un gran manejo en los diversos lampos producido por una lírica finísima, tejido harto difícil en una (a)puesta de opera prima. Su estilo grácil, aquella vez era férreo en su arte poética. Versos libres y breves, que sorprendían por su acierto complejo, por su aserto comedido, por su acerca de su yo rotundo.



De origen campesino, de familia comunista y comunista él mismo, fue condenado a trabajos forzados por los nazis. Luego de la liberación se convertiría en una de las voces principales de la Primavera de Praga. Acallado por la invasión soviética en 1968, sus versos circularon clandestinamente en forma de samizdat. Ante su tumba, el 15 de noviembre de 1989, Jiří Opelík dijo que Skácel, “sin reproches y sin gestos, cargó con lo que le había tocado en suerte: la cruz de su país”.

En sus “memorias de una traducción”, Teresa Amy alterna explicaciones sobre cómo resolvió la versión de tal o cual poema -entre idiomas tan distintos como el castellano y el checo con sus siete declinaciones-, referencias bibliográficas sobre la teoría de la traducción y apuntes sobre lo vivido en el proceso.

Estos textos sirven para subrayar un concepto fundamental en el trabajo de Amy: traducir, y sobre todo traducir a un poeta, es un trabajo de sutil aproximación, en el que debe establecerse una sintonía anímica entre el traductor y el traducido. En este caso, Amy es una poeta que le ofrece al lector su visión del poeta traducido. Otro poeta -o la misma en diferente momento emotivo- daría un Jan Skácel diferente al que muestran estas páginas.

Algunos poemas de La más larga de las noches de Jan Skácel

`El camino a casa´

Es tan fácil encontrar el camino a casa…

Cerca del arroyo,
donde una pluma flota,
pasar sobre la cerca,
tomar el atajo de la era,
detenerse en el puente,
sobre la rugiente presa
buscar para la espuma la palabra adecuada
arrojarla de nuevo
y andar,
andar,
hacerse un bastón en el camino,
contar las estrellas,
perderse en el bosque,
empujar la oscuridad
como un carro de heno
y oír como el eje que guía
el lamento en sueños de los pájaros.

Es tan fácil encontrar el camino a casa…


´Un segundo en enero´

Frágil como una cortecita, el día está en silencio.
En su interior el sol, blanco todo blanco.
Y aún la nieve es blanca, los árboles, los tejados, la nieve.
Y aún este segundo, es blanco este momento.


`La guerra´

Llueve Mi ropa está empapada
No así mi corazón Cantan los soldados
Y cargan sus armas como básculas
Como las mujeres los pechos magros por el hambre

Con pequeñas puntadas la lluvia cose
El lienzo de la camisa contra el cuerpo desnudo
Las gotas salpican en el lago
Y yo no puedo creer esas palabras

***



Un huésped en casa (memorias de una traducción), de Teresa Amy. Editorial Yaugurú (Montevideo)
Incluye: La más larga de las noches, antología de poesía de Jan Skácel

Disponible en:

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