Artilugios para navegar en mares metafísicos

Poesía / Instalación

Flora Francola

dejo migajas solo en el regreso 
(pequeñas partes de mí) 
para no perderme cuando quiera volver
Carlos Quevedo.

 

 

Recogimos nuestro cabello como campesinos arando la tierra seca, esperando que la lluvia cumpliera viejas promesas.
Esta noche llueve tanto y mis pies son submarinos en la avenida.
Nosotros que agradecemos al sol y a las nubes, que lloramos la misma sal del chubasco,
cómo podremos salvarnos cuando la tormenta haya terminado?




Agua destilada.

Subo a mordiscos por la corteza del roble,
peces plateados vienen persiguiéndome.
Un tumulto de fantasmas impide mi huida
Los primeros halos de luz bajan al subsuelo
atravesando agujeros en las paredes de piedra.
Perdón
cada tanto hago implosión,
ira y desasosiego
me voy haciendo más pequeña hasta quebrarme.
Lamento el tiempo que he robado.
Deseo devolverte un verde campo
o la orilla de un mar
un tazón de sopa, una taza de café
y sentarnos en torno al fuego.






Baldosa floja.

Desde que empezó la lluvia
Tengo el poema
Anudado entre los dedos
Un recordatorio.
Sweater gris, farmacia
Garúa en zapatillas
Camino cuidadosa de no salpicarme los tobillos
Cuento billetes rotos
Ahora se humedecen
Una mujer se refugia en la boca del subte
Un señor vende paraguas en la esquina
Muchos cubren sus cabezas con abrigos
¿Is it true that the world is ending?
Me lloran los omoplatos
He caído de la cama en medio del sueño.
Horas en vela, el sonido de la tormenta
De las estaciones, el otoño es el regreso
El amor sin prisas, ocre, dorado
Tonos de hojas pintando el asfalto
El color del domingo que termina sobre la cara oeste de los edificios
Cabellos, cabellos desprendiéndose
Atravesados por el sol
Que atravesó también, densidades oblicuas de nubes cargadas
Han venido a diluviar sobre las aceras
Las baldosas aparentan estabilidad
Como algunas gentes
esperan a que calme la lluvia
Por un incauto, apresurado, distraído caminante.





La persistencia del olvido.

El mar es un recuerdo
violencia en la memoria
cuando regresa efervescente.
Azul es un recuerdo
el cuerpo suspendido
masa de agua oscilante.
La espuma no es olvido
las piedras han sido dolores
rasguños de sal.
El tiempo hace conmigo
lo que las mareas a los vidriecitos
-los deja opacos, sin filos-
La belleza de la marejada
me encuentra desprevenida
no pude nunca aprehenderla.
Empiezo a creer
que las olas
me enseñaron algo.




Símbolos patrios.

Hubo una guerra que no recuerdo
un suelo que muchos pisaron
las iglesias se llenaron de matrimonios, bautizos
Y nos vestimos de costosas telas y armadores
nadie habló del hambre de los niños
excepto por ese comercial de jamón
en temporada navideña.
¿Habrá jamón este año?
El hambre de aquellos era el silencio.
El hambre de hoy es silencio hasta la muerte.
Veinte años no son nada
mi madre cosiendo en el cuarto del fondo
mi abuelo, los cuentos de tío conejo
Y cantar el himno frente a la bandera en las fechas patrias
Fecha: indicación de un tiempo en que ocurre una cosa.
Patria: país al que se pertenece por vínculos históricos.
Patria: excusa para las guerras.
Patria: vacío de significado.
Ya no lloro por el faro distante
la nostalgia se cristalizó en la sal
en las orillas que se perdieron después de la lluvia.
esta noche habrá tormentas en cada ciudad donde he vivido.

 

 

 

 

Nací en una ciudad triste
suspendida del tiempo
como un sueño inacabado
que se repite siempre.
Cristina Peri Rossi.


La simetría del hematoma.
 
La improbabilidad
los pliegues de la palma de tu mano
tierra humedecida por la tormenta.
Que cuando llueve en tu casa,
diluvia un poco en la mía,
aunque yo no tengo casa
tu voz entre líneas dice
"aquí puedes descansar".
 
Minúsculas tortugas caminan
entre los dedos de mis pies
cristales de sal han quedado
en la comisura de mis labios
el tono violáceo confunde con pétalos de lavanda.
 
Al caer las hojas sin llegar a otoño
entre ramas de árboles veo volar-caer-
aviones donde venimos,
el avistaje, siete exoplanetas;
dicen que algunos pueden contener vida.
 
Inhalo el vapor que es esta noche
almíbar de caña es el aire
viscoso
se prende de mis hombros
habla muy de cerca.

 Es una noche de cielo celeste.
 
Si parpadeo muy lento,
mantengo cerrados los ojos
el ardor desde adentro de mis lagrimales
tumba mi cuerpo sobre la cama que tenía cuando niña,
la simetría del hematoma.
 
Algunos faros dejaron en penumbra la acera
llevo las manos a mi cabeza
palpo la extensión de diez metros de cabello
que crecieron en ochocientos cincuenta y un días
ahora se desprenden entre mis dedos.
 
Oscuro camino por el hombrillo
descanso sobre un jeep abandonado en la calle empedrada.
Los kilómetros que cuento para verte
las cuadras que no permiten escucharnos.
Madre, destino improbable, planeta desahuciado.
El futuro puede ser la orilla que no se ve
desde la metrópolis
Que no sabe de la sal del mar.




FLORA FRANCOLA, Paola Franco (1988). Licenciada en Artes por la Universidad Católica Cecilio Acosta de Maracaibo, Venezuela. Forma parte de los seminarios de arte transdisciplinarios en la Universidad de Los Andes (Mérida y Táchira, Venezuela), Museo de Arte Contemporáneo del Zulia, Centro de Arte de Maracaibo “Lía Bermúdez”, Fundación PROA, MACBA, MALBA y C.C. Matienzo (Buenos Aires). Redacta artículos y reseña sobre arte y cultura para los webzines: Acracia pour les Porcs, Bajo La Lengua y Casquivana.

Las imágenes forman parte de "Artilugios para navegar en mares metafísicos", la instalación/ lectura realizada en "Fiesta en Almagro" el 11/11/17.
Fotos: La Vaca Mariposa.

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